Namasté

Otra vez, como si fuera una casualidad de tantas que pasan en nuestras vidas, abriendo una revista comprada hace unos cuantos años y guardada no se porque, he encontrado este texto que desde entonces permanece en mi memoria y que con mucho gusto comparto con vosotros:

«En tiempos muy remotos, todos los seres humanos eran dioses pero tanto abusaron de su poder que Brahma, el gran dios, reunión en consejo a los dioses menores para decidir qué hacer ante aquella situación. El consejo decisión arrebatar a los humanos su divinidad y esconderla en un lugar donde jamás pudieran encontrarla.

De este modo, uno de los dioses menores propuso enterrarla en los más profundo de la tierra. Pero los demás desestimaron su propuesta porque creyeron que los humanos podrían excavar y encontrarla fácilmente. Otro propuso sumergirla en el fondo del océano, pero tampoco se aceptó. Los demás dioses pensaron que no era un escondite seguro. Finalmente, el dios Brahma dijo: » Creo haber hallado el lugar idóneo para esconder la divinidad, de manera que los humanos nunca podrán encontrarla y abusar de ella. La esconderemos en el fondo de los propios humanos. En la profundidad de su ser, ese será el único lugar donde jamás se les ocurrirá buscar»

Desde entonces, todos los seres humanos tienen escondida, en lo más profundo de si mismos, la divinidad.»

 De la revista Salud Vital, número 21